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jueves, 23 de agosto de 2012

Amor Incondicional


El amor incondicional de Dios
 “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4:16)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Efesios 3:14-21

Muchos ya no quieren comer o dormir por pensar en un amor, muchos otros pierden la ilusión de vivir si llegan a perder un amor, muchos darían cualquier cosa, lo que le pidieran, por un poquito de amor. Otros, por el contrario, hacen enormes sacrificios, grandes hazañas y actos heroicos por amor. Sin embargo, estas son sólo concepciones y manifestaciones humanas del amor. Entonces, usted se preguntará ¿Qué es el verdadero y completo amor? ¿Dónde encontrarlo?

Para responder a esta pregunta, debemos empezar por decir que el amor no es un sentimiento, tampoco es una emoción como muchos creen, sino que su esencia misma, es Dios, como lo dicen las mismas Escrituras. Esto nos muestra que cuando le permitimos a Dios actuar en nuestra vida, no solo nos llena, sino que nos da la oportunidad de compartirlo con otros y seguir sintiéndonos igualmente satisfechos, lo cual nos indica que su naturaleza, es espiritual y por lo tanto solo es transmitida por Dios a nuestro espíritu.

No hay amor humano que pueda compararse con el amor de Dios, puesto que el hombre es un ser limitado, finito, y todo lo que él siente o hace, lleva esa marca, mientras que Dios es infinito, inconmensurable, generoso, eterno, y así es su amor. Para comprender mejor este concepto veamos los ejemplos maravillosos que a diario Dios nos da a través de cosas, pero significativas, como la rosa que se abre cada mañana con sus bellos colores para todos los seres que la quieren ver, o como el sol que sale para buenos y malos, o la lluvia que cae para justos e injustos, o como el canto de los pájaros que deleitan a ricos y pobres.

En otras palabras, este amor que viene de Dios, no hace acepción de personas. Él lo ofrece a toda persona sin distingo, sin discriminación. Por tanto, si deseamos vivir una vida extasiada de éste amor, se hace absolutamente necesario aceptar por medio de la fe en Jesucristo, este amor que viene de Dios. El amor de Dios, no tiene que ver con nuestra conducta, tiene que ver con lo que somos ahora para Dios, sus hijos.

HABLEMOS CON DIOS

“Bendito Padre, qué maravillosa ha sido mi vida desde el momento en que te recibí en mi corazón; me diste a conocer el verdadero amor, ese que jamás se agota, que sobrepasa mis fuerzas y mi lógica, ese amor eterno con el que me has amado. Gracias porque hoy te pertenezco y nada podrá separarme de tu amor, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.

viernes, 17 de agosto de 2012

Descansando en ti.


Descansando en Él
"Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros". (1 Pedro 5:7)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Marcos 7:24-30

Las dificultades revelan nuestra debilidad, nuestra impotencia y nuestra vulnerabilidad ante situaciones que se escapan de nuestro control. Esto nos lleva a entender que no podemos ser autosuficientes, que necesitamos de Dios. La clave para hallar el descanso es derramar delante del Señor el corazón, confesando aun errores cometidos, colocando delante de Él la queja, lo que nos inquieta, lo que nos duele, nuestra frustración; es entregarse a Dios para que Él venza cualquier dificultad que tengamos; es entender que el único verdaderamente compasivo ante nuestros sufrimientos es Aquel que sufrió hasta la muerte de cruz y en quien tuvimos libre acceso al Padre, al que todo lo puede, al que es el oportuno socorro para nuestra alma.

Sólo el Señor tiene el poder y la autoridad para conocer el estado de nuestra alma, de nuestro corazón; Él sabe muy bien de nuestras angustias y cargas, por eso nos ofrece aliviarlas. Él nos dice: "vengan a mí", lo que significa que siempre estará esperando que nosotros vayamos a su Presencia en oración y sobre todo con la fe y la confianza que Él merece. Sólo Jesús nos hace descansar, de tal manera que nuestra pesada carga se convierte en algo liviano y fácil de llevar. De esta manera se nos abre un panorama lleno de esperanza, donde las aflicciones se tornan en un futuro consolador.

Cuando dejamos que nuestra alma y nuestro corazón se llenen de angustia, cuando acumulamos y guardamos heridas, rencores, malos deseos, miedos; llegará un momento en que no soportamos más, y hasta perdemos de vista nuestra relación con Dios y nuestra posición como hijos suyos. Terminamos apesadumbrados y derrotados.

Descansar en el Señor es una muestra de confianza. Él conoce nuestra senda como lo dice su Palabra, Él lo sabe todo, y no necesitaría que se lo digamos; pero cuando lo hacemos, cuando le hablamos acerca de nuestros problemas, cuando ponemos nuestra vida en sus manos, nuestro corazón recibe alivio, descansa y queda vacío para poder ser lleno del amor de Dios y de su Palabra que nos guía y nos conforta para seguir adelante. Además, en nuestros corazones, ahora confiados y seguros, se producirán alabanzas y acciones de gracias genuinas hacia Dios, porque hemos visto su ayuda y somos conscientes de haber sido alcanzados por su misericordia.

HABLEMOS CON DIOS

"Amado Señor, en esta oportunidad te pido perdón porque muchas veces he sentido ansiedad y miedo. Hoy, a la luz de tu Palabra comprendo que es porque no me he esforzado lo suficiente para conocerte y escucharte. Te entrego en este día, no sólo mis problemas porque Tú si sabes cómo resolverlos y tienes tu método y tiempo perfecto, sino también mi corazón, porque sólo Tú sabes cómo amarlo y hacerlo feliz. Amén".

Lolita Cruz de Chamorro.

jueves, 16 de agosto de 2012

Tu conoces mis necesidades


Jesús conoce mis necesidades
“y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: no llores”. (Lucas 7:13)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Mateo 12: 9-14
Jesús conoce nuestro corazón y sabe cómo transformarlo. Él ve el sufrimiento de cada quien y tiene la respuesta para «cambiar el lamento en baile». Él percibe todos nuestros pensamientos y nos enseña y transforma. Conoce a los desamparados del mundo y ofrece su Presencia y ayuda. Cuando ve la enfermedad, ofrece la medicina.
Las preguntas que con frecuencia usó Jesús en su ministerio fueron: ¿Qué quieres que te haga? ¿Quieres ser sano? ¿Por qué lloras? ¿Quién me ha tocado? ¿Por qué teméis? Jesús lo ve y conoce todo y esta es la razón por la cual, puede darnos la ayuda correcta y en el momento preciso. Además, Él nos ama y siente infinita compasión por nosotros. Él se deleita en la verdad, en la justicia y teniendo misericordia de sus hijos. Al hacerse hombre y venir a la tierra, Dios muestra su gran deseo de ayudarnos en aquellas cosas que sólo Él puede hacer.
Hoy en día sigue interesándose por cada uno, como persona, individualmente. Hoy podemos llegar a Él en medio de nuestras debilidades, diciéndole como Pedro le dijo un día: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Juan 6:68). Y así es, Él es el todo de la vida, no hay sustituto ni otro camino. El corazón de Dios, hoy también abunda en compasión por nosotros igual que con la viuda de Naín, cuya situación Jesús asumió como propia, comprometiéndose con la respuesta que esta mujer necesitaba. Su amor siempre se desborda hacia los que le creen y esperan en su misericordia.
Hoy también Dios le está preguntando por sus necesidades, sus sueños y sus anhelos, pues nada de lo que compete a nuestra vida, lo grande y hasta los detalles más pequeños, le son indiferentes. Por el contrario, todo lo de nosotros le importa, y para todo, Él tiene una respuesta. Su deseo es que vivamos una vida abundante y feliz. Recordemos que aún en medio de su muerte en la cruz, cuando vio a su madre se interesó por su dolor y desde la cruz la consoló y la ayudó: «Mujer, he ahí tu hijo». (Juan 19:26-27).
Hoy vivo para agradecer al Señor cada día, cada instante, cada detalle suyo a través del cual he sentido su amor, su cuidado y su protección. Un día decidí venir a morar bajo las alas del Altísimo y he podido experimentar la sombra del Omnipotente todos los días sobre mí, mi familia y mis hijos en la fe. Usted también puede vivir bajo su cuidado, descansar bajo su mirada. ¡Usted también puede permitirle a Jesús que cuide de su vida!
HABLEMOS CON DIOS
“Amado Jesús, te pido que sigas transformándome y renovándome. Tú sabes mi verdadera necesidad porque me conoces bien, nada de mí te es oculto. Gracias por tu misericordia cuando consideras mi debilidad, gracias porque me soportas y levantas. Guíame siempre por tus sendas y permite que mis pasos vayan siempre por el camino que has trazado para mí, Amén”.
Lolita Cruz de Chamorro.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Buscando a Dios


Aprendiendo a buscar a Dios
“Más si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma”. (Deuteronomio 4:29)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Lucas 11:1-13

La Biblia nos enseña a descubrir la necesidad que todo ser humano tiene de conocer y buscar a Dios. En este contexto buscar significa: Emplear todos los recursos con que se cuente para encontrar o conseguir lo que tanto necesita nuestra alma, es decir, el amor de nuestro Padre Dios.

Pero nuestra forma negativa de pensar nos hace ver circunstancias arbitrarias, difíciles e imposibles de resolver. Aunque todo parezca acabarse, aunque aparentemente la vida no tenga sentido, y nos veamos encerrados en un sin número de situaciones, si buscamos a Dios lo hallamos: «Si buscares a Jehová... lo hallarás». El vendrá como Padre, Consejero y Proveedor a presentar respuestas claras e inmediatas, y así podremos ver sanidades, prodigios y milagros.

Es necesario entender que «ahora» es el momento para reaccionar, para tomar aliento, nuevas fuerzas y decidir encontrarnos con Él cada día. La fórmula para vivir la clase de vida que Él quiere para nosotros, dentro de sus parámetros, está en Mateo 6:33 «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las cosas os serán añadidas».

Busque a Dios con diligencia, sin medida, sin freno y persevere sin desanimarse, porque sólo así logrará vencer en todas las situaciones adversas que se le presenten. Acérquese a Dios, disfrútele, realícese como persona en todas las áreas (espíritu, alma y cuerpo), fruto de buscar y tener comunión con su Santo Espíritu.

Los principios dados por Dios no son exigencias de un juez castigador; son verdades que nos llevan a vivir una vida de prosperidad para nosotros y para nuestras generaciones venideras. Esto es lo que continuamente he podido experimentar en mi vida, en mi familia y en todos aquellos quienes han recibido con fe esta enseñanza. Usted también puede descubrir hoy que Él está al alcance de su mano. Tan sólo anhélelo con todas sus fuerzas y persevere hasta hallarlo.

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Padre, cuán grandes verdades tienes para mí en tu Palabra, tus promesas me hacen vivir confiado, entiendo que tus mandatos y preceptos no son imposibles de cumplir, por el contrario son hermosas oportunidades para recibir bendición y prosperidad para mí y los míos. Te pido Señor que me enseñes a ser un hacedor de tu Palabra en todo tiempo, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Recuperando la Confianza


Recuperando la Confianza
“Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz...” (1 Reyes 19:13)


PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Reyes 19:1-18

Elías fue uno de los más grandes profetas que existió. Su nombre significa: «Jehová es mi Dios».En su época, ejerció un poderoso ministerio como resultado de vivir permanentemente en la presencia de Dios y experimentar la incesante unción del Espíritu Santo. Esto se manifestó en gran cantidad de señales y de prodigios que fueron realizados a través de él, como la predicción de una gran sequía que efectivamente azotó a Israel y sus alrededores por espacio de tres años y la respuesta de la lluvia gracias a su oración; el providencial sustento que Dios le dio en medio de la escasez; la resurrección de un niño por su mano; el fuego que descendió por su oración y consumió el holocausto; la unción de reyes, y la elección del profeta Eliseo, entre otros.

A pesar de experimentar una vida de poder y de ver tan palpables, los hechos prodigiosos de Dios, Elías descuidó ir a la fuente de su vida, de su poder, y de su unción. Ante las amenazas de Jezabel, la esposa del rey Acab, se llenó de temor y comenzó a evidenciarse en él, la manifestación de su «sequedad». Perdió la visión de quién era su poderoso Dios y que su vida le pertenecía a Él, quien le cuidaba y le protegía. Al perder la visión de Dios, perdió también la de sí mismo, pues olvidó que había sido escogido por el Altísimo para ser un profeta y siervo suyo.

Perdió su valía, su estima, se engañó a sí mismo y deseó morir. Pero hay un Dios amoroso en los cielos, que está presto a auxiliarnos, aún cuando nosotros nos alejemos de Él. Aunque Elías había dejado secar su unción, el Señor le introdujo en un hermoso proceso de «seducción» para acercarlo a Él nuevamente, para que recuperara su confianza y su fe. Después de muchas señales, se le manifestó en medio de un «silbo apacible», ratificándole que Él era la fuente de su Paz.

Como Elías, también podemos pasar por momentos difíciles, que nos hacen perder la confianza y nos roban la paz. Hay circunstancias que prueban nuestra fe y nuestra convicción. Hay momentos en los que tiene que desplegarse con fuerza el poder de la unción que nos ha sido dada de lo alto.

Sin embargo, si hemos estado en la presencia de Dios, en forma continua y permanente, si estamos experimentando la unción de su Espíritu como consecuencia de nuestra obediencia a su Palabra, no habrá dificultad que nos haga flaquear. Nos mantendremos victoriosos y fuertes; y si hemos desfallecido, Él nos reconfortará, nos alentará y nos devolverá el valor y la confianza. Escucharemos también ese silbo apacible y delicado... y oiremos su voz.

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Señor, confieso que muchas veces he dudado de ti. He caído en la desesperanza y he pensado en dejarte a un lado. Hoy te doy gracias porque tu Palabra me enseña que aún los hombres mas usados por ti, experimentaron temor. Hoy te pido que ante toda situación de miedo, duda y aflicción, seas Tú mismo quien me levante y me sostenga. Que nunca olvide que tu Presencia está en mí, para darme la fuerza y el valor que necesito para continuar sin desfallecer, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.

martes, 7 de agosto de 2012

Desposados contigo Señor


Desposados con Dios
“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová”. (Oseas 2: 19-20)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Ezequiel 16: 59-63; Romanos 8:38-39

Dios había escogido a Israel para mostrar sobre este pueblo su gran nombre y su poder, para hacer de ellos una nación de sacerdotes y gente santa. Había preservado su vida, lo había rescatado de los enemigos, lo había fortalecido, lo había puesto sobre todos los pueblos de la tierra y había preparado para ellos, una preciosa tierra, bendita y próspera. Sin embargo, Israel le fue infiel, una y otra vez. Sus hombres despreciaron el conocimiento de Dios y se olvidaron de su ley; se entregaron a la mentira, al homicidio, al hurto, al engaño, a la corrupción y a la injusticia. Y como si fuera poco, volvieron su corazón a ídolos y dioses extraños.

En medio de las funestas consecuencias que vivió el pueblo de Israel fruto de su yerro, recordaron las reconfortantes palabras del Señor, la maravillosa promesa de restauración: «Y te desposaré conmigo para siempre».

¿Cómo puede un amor albergar tanta capacidad para perdonar, y seguir siendo fiel, a pesar de tanto desamor, de tanto engaño? Ese, es el amor de Dios; nunca cambia, nunca olvida su pacto y sus promesas, nunca deja de ser.

No hay nada más maravilloso que experimentar la infinita manifestación de ese amor que nos seduce y que aún cuando queremos mirar atrás, nos invita: «Vuelve ahora en amistad conmigo». Papá Dios nos abre sus brazos, ofreciéndonos su regazo para restaurar nuestra vida de las heridas recibidas en nuestros caminos de terquedad. Nos da un amor que no nos reprocha, sino que por el contrario, nos regala siempre nuevas oportunidades.

Ese amor es el que Él le está ofreciendo en este momento. ¿Cómo rechazarlo? Acéptelo ahora mismo. Ríndase ante esa mirada de amor eterno con la que Él le observa, y reciba la seguridad, la protección y provisión que sólo un esposo como Él, le puede dar.

HABLEMOS CON DIOS

“Gracias te doy Padre en este día. Entiendo que nunca me dejarás ni me desampararás, comprendo que has decidido amarme por encima de cualquier circunstancia y que me quieres ayudar. Gracias por tus promesas que me amparan y siempre se cumplen en el tiempo perfecto”.

Lolita Cruz de Chamorro.

lunes, 6 de agosto de 2012

Orando en todas partes, Señor


Orando en todas partes
“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda”. (1 Timoteo 2:8)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Crónicas 29:10-20

La oración no solamente determina nuestra calidad de vida; la oración es la principal fuente de vida para el ser humano.

¿Qué quiere decir esto? Sencillamente, que nuestra vida tendrá la misma calidad que tenga nuestra oración. Una vida sin oración se vuelve vacía, fría y estéril. El corazón se endurece y aparecen la amargura, el resentimiento, el temor, la debilidad y la falta de poder. Por el contrario, cuando se cultiva una rica vida de búsqueda del Señor, resulta fácil encontrar un corazón lleno de amor, dispuesto a dar lo mejor, que siembra paz por dondequiera que va, que tiene presente en sus momentos de clamor aún a aquellos que le han causado daño.

Revisemos ciertas condiciones establecidas para una auténtica oración:

- "Levantar manos santas” a Dios. No hay nada más grato delante de Dios que una oración proveniente de un corazón puro, que unas manos limpias y santas que se levanten hacia Él. Es como un buen perfume que atrae, que conquista, que conmueve el corazón de Dios para escucharnos.

- "Anhelar conocer la voluntad de Dios, es un ingrediente fundamental en la oración” Muchos se acercan al Señor, esperando que Dios confirme lo que ya han decidido, que apruebe lo que ya han elegido. Esa oración no podrá ser respondida. A Dios, es necesario acercarse, con la genuina disposición de conocer su voluntad, tal como lo expresa el salmista: «Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma» (Salmo 143:8).

- "Estar dispuestos a obedecer” Lo que realmente hace efectiva la oración, es la actitud de nuestro corazón para seguir el camino que Dios nos señale, para poner por obra sus mandamientos, y para levantarnos a hacer como Él nos dice. «Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud» (Salmo 143:10).

Ponga en práctica estos aspectos y descubra la maravillosa respuesta que Dios tiene para su vida.

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Señor, estoy maravillado de poder experimentar tu sobrenatural amor. ¿Cómo no rendir mi vida ante ti? ¿Cómo no entregarte por completo mi ser? Espíritu Santo te quiero pedir en este día que me enseñes a cultivar la comunión contigo todos los días para experimentar ese manantial de bendiciones sobre mi vida, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.