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miércoles, 25 de julio de 2012

Tu deleite Padre


Deleite de los hijos de Dios
“Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca”. (Salmo 63:5)
PASAJE COMPLEMENTARIO: Daniel 3:1-30
Orar con todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, es estar en comunión con nuestro Padre Celestial, lo cual produce resultados maravillosos, manifestaciones asombrosas y deleites tan profundos, que fácilmente entendemos lo que dice el salmista cuando afirma: «Como de meollo y de grosura será saciada mi alma». Es como ir a la fuente de agua cuando se está muriendo de sed, es como un oasis en medio del desierto, es como el aire que le hace falta a los pulmones.
Una de las características de los grandes hombres de Dios fue el anhelo profundo y hasta el celo que tenían por estar delante de Su Presencia. Un ejemplo lo tenemos en el profeta Daniel, quien estando bajo el dominio de un gobernante tirano en tierra extraña, y rodeado de gente idólatra, nunca accedió a dejar de buscar a Dios, incluso bajo amenaza de muerte. Era preferible morir que renunciar a buscar en oración el amor de su Padre celestial. También los amigos de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego, se resistieron a dejar a su amado Dios, aunque esto les representó ser condenados a morir quemados, pena de la cual Dios los salvó prodigiosamente.
También para el rey David, la búsqueda de Dios significaba lo más importante, incluso aplazar cualquier otro asunto por importante que fuera, incluso los asuntos relacionados con su reino, con tal de ir primero a Aquel que podía saciarle, llenar cada una de sus necesidades y darle la dirección, el poder y la guía que necesitaba para tener éxito en todo lo que emprendiera.
Estos hombres conocían muy bien los extraordinarios resultados de la oración, pues significaba depositar la confianza en Él, deleitarse, tomar la provisión de amor, poder y misericordia que Dios les preparaba cada día y esperar su fiel respuesta.
De la misma manera, hoy nosotros debemos descubrir que el secreto para llegar hasta los atrios del Señor, es anhear con todo nuestro corazón estar en su Presencia, con la misma intensidad que el ciervo brama por las corrientes de agua. Entonces también seremos saciados «como de meollo y de grosura».
Algunos cristianos se esfuerzan y luchan contra el sueño y el cansancio, para lograr permanecer despiertos delante de Dios, obteniendo únicamente estériles y lánguidas oraciones. Pero no sucede así cuando disponemos nuestro espíritu, nuestra mente y emociones, nuestra voluntad y aún nuestro cuerpo para el encuentro renovador y vivificante con nuestro Padre Dios. Inténtelo ahora, disponga todo su ser para este maravilloso encuentro de amor. Usted lo logrará.
HABLEMOS CON DIOS
“Amado Señor hoy entiendo que la oración para todo hijo de Dios debe ser un estilo de vida. Gracias por enseñarme con tu ejemplo a buscar la comunión con el Espíritu Santo en todo tiempo. Permíteme depender siempre de ti, de tus riquezas y bendiciones y no de mis escasos recursos, Amén”.
Lolita Cruz de Chamorro.

martes, 24 de julio de 2012

El Mas Hermoso Anhelo


El anhelo más profundo
“Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová”. (Salmo 84:2a)

 PASAJE COMPLEMENTARIO: 2 Samuel 24:18-25; Salmo 95:1-11

Es en la oración donde el alma encuentra el gozo y la paz de Dios y esta es la razón por la que el anhelo de cada día, al amanecer, debe ser en primer lugar correr a ese manantial para beber el agua de su amor que llena nuestro ser, y de esta manera tener abundancia para dar.

Todos los hijos son amados por los padres, pero debemos reconocer que hay hijos especiales por su actitud. David fue uno de ellos. Él amó a Dios con todas sus fuerzas y con todo su corazón, nunca fue mezquino con Dios en el tiempo que dedicaba para buscarle, ni en sus manifestaciones de amor hacia Él.

Fue el hombre que estuvo dispuesto a dar lo mejor que tenía a su Padre: el mejor tiempo, la mejor actitud, la mejor ofrenda que era su vida misma, el mejor regalo que era su propio corazón, y la mejor canción que brotaba como un río de alabanza desde lo más íntimo de su ser.

Leer los salmos, es leer la exaltación más hermosa de amor que alguien pudo haber compuesto para el Creador. David no fue un músico, ni un compositor, simplemente fue un hombre enamorado de Dios.

Usted y yo, no hemos conocido un Dios menos extraordinario que el de David; por el contrario, cada uno de nosotros tiene innumerables testimonios acerca de la obra restauradora del Señor en nuestra vida. Cada uno ha vivido milagros y hechos prodigiosos, por la pura gracia, por el puro amor de nuestro Padre.

Decidamos hoy ser esos hijos especiales que conquistan el corazón de Dios, entregándonos sin reservas, buscándolo con intensidad, cantándole con ternura, presentándonos ante Su Presencia con humildad y gratitud, y sobre todo, obedeciéndole. No hay alabanza más grata para Dios que tener en cuenta sus palabras, no hay sacrificio más grande que obedecerle, no hay holocausto mayor que hacer como Él dice (1 Samuel 15:22).

¿Está usted dispuesto a cantar con todo su corazón, en gratitud y obediencia a Dios?

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Padre, reconozco que muchas veces mi oración y mi alabanza carecen de este amor tan intenso y profundo, pero a partir de este día anhelo que tu Santo Espíritu me enseñe a cantarte con un corazón limpio y agradecido contigo. Quiero ser un verdadero adorador que te alabe, que te adore en espíritu y en verdad, Amén”.
Lolita Cruz de Chamorro.

lunes, 23 de julio de 2012

Dar con el corazon


Con el Corazón
“Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. (Lucas 6:38)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Proverbios 23:26; Lucas 6:27-36

Paradójicamente, esta ley espiritual parece ser la única alternativa para triunfar en medio de la crisis por la que atravesamos en la actualidad. En tiempos tan difíciles como estos, el Manual de la Vida nos recomienda: «Dad». Dar lo mejor de nosotros mismos, nuestro mejor tiempo, nuestra mejor expresión de cariño, nuestro mejor saludo, nuestra mejor sonrisa, nuestro mejor consejo, nuestra mejor actitud. Esto nos lleva a entender que la mejor dádiva es la que sale del corazón y no solamente las dádivas materiales.

Está comprobado que la persona que aprende el secreto del dar, desarrolla alegría y propósito para vivir, descubre la clave para la felicidad. Por algo el Señor Jesucristo nos enseña: «Más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:35b).

Dar es un acto de fe en Dios, es un compromiso que asumimos con Él, pues no es tanto dar a otro, es más bien dar a Dios, porque creemos lo que Él nos dice y aceptamos lo que Él nos propone. Dar es una semilla que se siembra en el mismo corazón de nuestro Padre, en una tierra abonada por sus promesas y la verdad de su Palabra, germinada de vida por el Espíritu Santo y que finalmente tiene que abrirse para dar paso a un fruto: el fruto de la bendición de Dios.

Dé lo mejor en su trabajo, en su casa, en su estudio, en cada una de las actividades que realice en el día de hoy. Pero ante todo dé lo mejor a Dios: su mejor oración, su mejor tiempo, su mejor actitud. De esta manera conquistaremos el corazón de Dios y podremos estar seguros de que la promesa dada por Él, se cumplirá en nuestras vidas.

Tenga en cuenta que Dios promete, y es a su vez quien paga. Él mismo dará la recompensa a quien está dispuesto a practicar la ley del Dar. Recuerde: medida buena, apretada, rebosante y remecida será la que pongan en el regazo del que se atreve a creerle a Él.

HABLEMOS CON DIOS

“Amado Padre, te doy gracias porque me diste lo mejor “Tu Hijo”. Enséñame a valorar ese hermoso regalo cada día para cultivar un corazón agradecido y para dar también siempre lo mejor y con la mejor actitud de corazón, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.

viernes, 20 de julio de 2012

El Hijo Sabio


La sabiduría del Hijo
“El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre”. (Proverbios 10:1)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Efesios 6:1-3; Proverbios 15:20

La sabiduría es fundamental para construir vidas realizadas y felices y que mejor compartir esta clase de vida con las personas amadas como son los padres. Esta es la razón de este maravilloso consejo tan sabio de la Palabra de Dios.

Una de las más grandes demandas de Dios en la Biblia es la honra a los padres, entendida ésta como la permanente actitud de amor y respeto, y la constante disposición para hacer sentir estimado e importante a alguien. También se relaciona con la buena opinión que se procura tener y expresar de las personas.

Es muy importante para Dios, la honra a los padres, ya que es una fiel medida de la honra que tenemos para con Él mismo. Y es tan grave la deshonra a los padres, que el Señor nos advierte acerca de ella y sólo tratándose del aspecto de hablar mal de ellos, lo siguiente: «Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa» (Proverbios 20:20).

Por el contrario, el hijo que aprende a evitar en su corazón el resentimiento y la amargura, y sólo se preocupa por albergar en él, gratitud y honra, vivirá feliz, tendrá larga vida y todo lo que emprenda le resultará bien (Efesios 6:1-3).

Recuerde que los años pasan, y muchas veces no nos damos cuenta en qué momento los padres ya no están a nuestro lado. Entonces la oportunidad para hacerles felices se habrá escapado, dejando tan sólo el sinsabor de lo que debimos haber hecho y no hicimos, siendo tal vez demasiado tarde.

La palabra de Dios nos advierte que aquél que honra a sus padres será prosperado. No busque razones para no honrarles; no se engañe a sí mismo pensando que de todas maneras saldrá adelante. No se pierda el inmenso privilegio de ser una persona feliz. Esfuércese por alegrar los días del hombre y la mujer que Dios utilizó para traerle a la vida.

Aún hay oportunidad para recuperar el tiempo perdido, para alegrar el rostro que tal vez entristeció, para secar las lágrimas que ayudó a derramar; aún hay oportunidad para devolver el amor que le fue entregado sin ninguna condición, para ser la causa de una sonrisa y el motivo del orgullo de unos seres que siempre desearon lo mejor para su vida.

 HABLEMOS CON DIOS

“Señor te quiero agradecer por enseñarme que honrar a mis padres me lleva a ser feliz, a recibir bendición y a sembrar para el futuro. Gracias por los padres que me diste porque a pesar de sus debilidades han tratado de darme lo mejor, te pido que me enseñes a disfrutarlos antes de que sea demasiado tarde. Bendícelos, Amén”.
Lolita Cruz de Chamorro.

miércoles, 18 de julio de 2012

La Fe conduce a la accion


La Fe conduce a la acción


“Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen”. (Éxodo 14:15)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Santiago 2:14-26

En muchas ocasiones hemos pensado que con sólo anhelar fervientemente las cosas, ya por ello las tendremos en nuestras manos. Existen también quienes hacen largas rogativas a Dios creyendo que con sólo orar, pero sin actuar con fe cambiarán las circunstancias, ignorando que Dios nunca actuará sin que primero hayamos comprometido nuestra voluntad para decidir creer y obedecer.

La verdadera oración de fe es aquella que nos permite tomar un curso de acción con la absoluta convicción de que obtendremos el resultado deseado. La verdadera oración de fe siempre conduce a una decisión, a una acción y como consecuencia, a un resultado positivo. Es decir, las cosas hechas realidad.

Moisés ya había orado y Dios ya había dado respuesta a su necesidad, le había dado dirección precisa y le había fortalecido en sus promesas. Sólo restaba que Moisés pusiera su fe en acción y diera los primeros pasos para que el pueblo le siguiera; pero como seguía sin tomar acción, el Señor tuvo que recordarle que ya no era tiempo de clamar más, que había llegado el momento de actuar. Es así, actuando, levantando su mano sobre el mar, como Moisés presencia el más grandioso de los milagros: el mar se dividió en dos y el pueblo pasó en seco.

Muchas veces, el temor debilita nuestra fe y no nos deja actuar. ¿Ha escuchado una y otra vez la voz de Dios, diciéndole que tiene que perdonar, ponerse en paz, amar incondicionalmente, honrar a sus padres independiente del trato que le dieron, educar a sus hijos en el temor de Dios, hacer su devocional personal todos los días muy temprano en la mañana, leer y estudiar su Palabra? ¿Cuántas de estas cosas aún no las hemos hecho y sin embargo seguimos pidiendo a Dios que transforme nuestra vida, bendiga nuestra familia y nos haga prósperos?

Es tiempo de que la fe se manifieste en actos de obediencia, para ver como ocurrió con Moisés, los más extraordinarios milagros en nuestra vida.

HABLEMOS CON DIOS

“Padre bueno, hoy entiendo que me quieres bendecir en todo, y que para esto es necesario que obedezca a tu Palabra. Toma hoy Señor el control de mi vida y enséñame a obedecer y tomar acción en todo lo que quiero ver respuesta. Dame un corazón dispuesto y obediente para ti, Amén”.


Lolita Cruz de Chamorro.

martes, 17 de julio de 2012

La Dirección de Dios


Buscando la Dirección de Dios
“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados”. (Proverbios 16:3)

PASAJE COMPLEMENTARIO: Deuteronomio 30:11-20; 1 Samuel 23:1-14

Preguntémonos hoy: ¿cuántas veces no hemos obtenido los resultados que esperábamos en un negocio, una tarea, o algo nos ha salido mal?

Hablando con la verdad, ¿cuántas veces consultamos a nuestro Padre, antes de emprender una labor? ¿Somos conscientes de que tenemos un valioso manual de vida llamado la Biblia? ¿Acudimos a ella como el viajero consulta la brújula que le orienta su norte, cómo el explorador su mapa, como un verdadero manual de instrucciones?

En nuestro afán, con frecuencia no cuidamos de colocar en las manos de Dios nuestro diario vivir, y terminamos dependiendo de nosotros mismos, de nuestra fuerza, de nuestros escasos recursos, llevando una vida de segunda clase, y viviendo como perdices habiendo sido diseñados para volar como las águilas.

Es necesario entonces, que cada mañana nos pongamos de rodillas delante de Dios, para obtener los logros y el éxito que sólo Él nos puede asegurar, venciendo los obstáculos, armándonos del poder, de la dirección y de la guía que necesitamos para luego salir a vencer, a conquistar el mundo, a ver la gloria de Dios en y a través de nuestra vida.

«Encomendar» hace referencia a entregar, a pedir dirección y a depositar la confianza en la instrucción dada por Dios a través de su Espíritu y de los principios plasmados en su Palabra, como resultado de renovar la mente y de escuchar también el consejo de nuestro guía espiritual. Entonces será para nosotros una hermosa realidad el versículo 8 de Josué 1: «...entonces, harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien». Recordemos que la obra que Dios le encomendó a Josué, no era fácil, por eso le enseña que la victoria y la prosperidad dependerían de él mismo, en la medida en que fuera valiente para no apartarse de sus instrucciones, ni de día ni de noche. Al igual que Josué, nosotros también necesitamos de esa fuerza sobrenatural para enfrentar los difíciles retos y grandes desafíos que tenemos por delante.

HABLEMOS CON DIOS

“Amoroso Padre, quiero pedirte perdón por las muchas veces que he hecho las cosas a mi manera sin contar contigo. Entiendo que por esto he fallado tantas veces, gracias por darme la oportunidad de conocer que estás interesado en dirigirme para bendecirme. Te entrego el control de mi vida y te pido Espíritu Santo que siempre me lleves a dar pasos que agraden a Dios, Amén”.
Lolita Cruz de Chamorro.

lunes, 16 de julio de 2012

Un Corazón Limpio


Un corazón limpio para Dios
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”. (Salmo 51:10)

PASAJE COMPLEMENTARIO: 1 Juan 1:9; Jonás 2:1-10

Cuánta necesidad tenemos los hijos de Dios de pedirle cada día que nos dé, a través de su Espíritu, el poder para vivir una vida de integridad y rectitud y, por tanto, de libertad para con Dios y con nuestros semejantes.

Esto implica, en un acto de humildad, reconocer que nuestra vida sin su amor y sin su paz, está en crisis. Que estamos enfermos en algún área de nuestra vida, que cada vez nos enfrentamos con mayores problemas y menos respuestas, y que en el interior de nuestro ser, así como en el de todos los seres humanos, sólo hay caos, desilusión y vacío cuando estamos alejados de Dios.

Sólo entonces, el ser humano reconocerá la necesidad de ceder el control de su vida a Jesucristo, decidirá seguir sus instrucciones y comenzará un proceso crítico y progresivo, que culminará en la formación de la imagen misma de Cristo en su vida. Aprenderá a ir a la Fuente de Vida y Salud en forma constante y permanente, para ser renovado en su visión y habilitado para continuar viviendo en integridad delante de Dios.

De esta manera, podemos tener comunión perfecta con Él, nuestras oraciones no tendrán estorbo, experimentaremos sanidad física y emocional. Al ser libres de la culpa, disfrutaremos de la misericordia de Dios y de su prosperidad total, tendremos una vida de gozo permanente, aconsejaremos sabiamente a otros, tendremos libertad de relacionarnos sin temores con las personas que nos rodean, y podremos ser efectivos testigos de Cristo, sin sentirnos falsos.

«Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti» (Salmo 51: 12-13).

Son demasiadas las bendiciones que se derraman sobre nuestra vida cuando nuestro corazón está limpio y transparente delante de Dios. Hagamos de esto un estilo de vida, de tal manera que seamos totalmente bendecidos y prosperados.

HABLEMOS CON DIOS

“Padre amado, hoy reconozco que he tenido un corazón duro contigo cuando argumento, dudo y me olvido de tus promesas. Te pido me enseñes a cultivar un corazón integro, limpio y completo para ti. Que día a día pueda vivir para agradarte y que tu Santo Espíritu me enseñe a ceder el control de todo mi ser para que tu Hijo Jesucristo pueda mostrarse a través de mi vida, Amén”.

Lolita Cruz de Chamorro.